Ante la despolitización de la sociedad ¿Qué desafíos tiene la izquierda?

por Ignacia Gutiérrez Aguilar

Independiente de una reforma estructural a los partidos políticos, se vuelve necesario que desde ya estos se pongan a disposición para realizar cambios que apunten a una democratización de estos desde la interna, subsanando los vicios de la política transicional. Esto conlleva la realización periódica de procesos eleccionarios internos para definir vocerías y candidaturas, trasparencia, prioridad a líderes y lideresas sociales y decisiones que representen la discusión colectiva y que permita el acercamiento de quienes hoy sienten desafección por los espacios. Mirando lo macro, la disputa nace vacía de contenido si no se responde a un proyecto político a priori unitario que busque ser confrontacional y que sea acorde a la demanda ciudadana, además de perseguir efectos en el largo plazo y definir una visión de la sociedad, esto no tiene cabida en la política de las ofertas partidarias en tiempos de contiendas electorales. Continuar leyendo

Anti-partidismo y la construcción de un polo antineoliberal

por Alexander Salin

La inserción social generó una relación ambigua y muchas veces conflictiva entre el mundo social y el mundo político. Se instala la desconfianza hacia los partidos políticos, a los cuales se les acusaba (justificadamente o no) de instrumentalizar las organizaciones sociales. De forma constante, los movimientos sociales terminaron siendo trincheras ideológicas de determinados partidos y/o movimientos políticos, o en el mejor de los casos, fueron campos dentro de los cuales se libraba la batalla político-ideológica al interior de la izquierda.  Por otra parte, el debilitamiento del vínculo político-social, llevo a que muchas organizaciones sociales comiencen a plantear su “politización” de forma directa, es decir, asumieron en la práctica muchas de las tareas y funciones que en teoría corresponden a los partidos políticos: crearon programas y comienzan a plantearse la participación en procesos electorales. No obstante, siguen planteándose como organizaciones sociales pese a que reproducen no solo las mismas prácticas de los partidos políticos, sino también sus mismos vicios. Continuar leyendo

¿Y después del plebiscito? A propósito de la unidad política de la clase obrera

por Gabriel Rivas

Por lo tanto, hoy todo posicionamiento positivo sobre el qué hacer, debe arrancar de la crítica a su hacer táctico existente, a los modos de posicionarse en la producción de esa unidad y a los resultados producidos por su acción. Si el plebiscito es expresión de una fuerza todavía débil, incapaz de tomar el poder político o siquiera tirar al gobierno en curso, habrá que preguntarse por las acciones que mediaron efectivamente la construcción de una fuerza que, a la hora de su prueba efectiva, demostró ser limitada como forma de potenciar la capacidad de lucha política obrera. Problema que apunta entonces hacia las fuentes de su fuerza y si aquello que se hizo permitió o no avanzar en potenciar su capacidad transformadora. Pero, sin más poder que el ser una fuerza económica, la clase obrera sólo podrá contestar esa pregunta si conoce sus propias determinaciones como tal fuerza. Continuar leyendo

Editorial #6. El derecho a comenzar

por Comité Editorial Revista ROSA

La esperanzadora mayoría que hoy se articula da muchas y buenas razones para caminar sin las prótesis de costumbre. Todos nuestros sentidos deben volver a calibrarse porque la tierra que comenzamos a pisar no es la misma que veníamos pisando. El 25 de octubre nos ganamos el derecho y el deber de caminar por ese terreno desconocido de un Chile verdaderamente postdictatorial. Ya nadie más podrá usar de comodín el Plebiscito de 1988. El acontecimiento referencial es aquel que presenciamos con nuestros propios ojos.  Continuar leyendo

Proceso constituyente en su dimensión estratégica

por Gonzalo Silva Brunetti

Fue la fuerza social desplegada en las calles la que corrió los límites de la política institucional. Las millones de personas que se manifestaron fueron capaces de conseguir un proceso que para la política institucional no había sido más que un permanente deseo que hasta antes de la revuelta parecía imposible. El grado de movilización que exista durante la realización de La Convención determinará más que cualquier otro factor el destino del proceso y por tanto los marcos de la política de este nuevo ciclo. Continuar leyendo

El Frente Amplio contra la pulsión nihilista

por Pablo Contreras K.

Un gran sector de la izquierda de clase media en Chile clama desesperada por el retorno de lo que fue un período inigualable de comodidad política, por lo menos para la generación que creció en la dictadura y vivió su adultez en los años 90. El trato de la Concertación con la izquierda de la clase media de los 90 fue bastante simple: a cambio de que nos dejen hacer lo que queramos, les ofrecemos la oportunidad de olvidarse de la política. Cada cuatro años les ofrecemos un nombre, sea como sea que hayamos llegado a él, que represente lo mejor, y ustedes votan -siempre de mala gana pero qué se le va a hacer- y luego se van de nuevo a continuar con sus vidas. No se gana nada, pero tampoco se pierde. No avanzan, pero al menos no se arriesgan a que todo salga mal. Todo desde la comodidad de sus casas. La verdadera Pax Concertacionista de la clase media profesional chilena. El pacto de la transición no fue sólo un pacto entre las élites políticas como a menudo lo interpretamos, sino también uno entre la clase media profesional y su aparato político. Continuar leyendo

Alianzas, programa y proceso constitucional ¿Estamos listos para el 26 de octubre?

por Felipe Ramírez

Quienes crean que nos acercamos al fin del neoliberalismo sólo en virtud del estallido del año pasado, olvidan los enormes intereses que se encuentra en juego actualmente, y el precio que estuvieron dispuestos a cobrar quienes han recibido los beneficios principales del modelo a partir de los años 70. Pero definir puntos políticos y programáticos comunes en la izquierda no es suficiente para evitar repetir experiencias pasadas de efímeras alianzas: es necesario construir confianzas sólidas y robustas, y ello implica una autocrítica conjunta y colectiva de los procesos vividos en los últimos años, ya sea como fuerzas de gobierno o de oposición. Mirando el estado actual de nuestras organizaciones, está claro que ni unos ni otros podemos solazarnos de haber hecho todo bien. Es hora de que construyamos puentes de acuerdo y superemos rencillas y desconfianzas. Nuestros pueblos lo demandan. Continuar leyendo

Discurso de Salvador Allende en el Estadio Nacional (5 de noviembre de 1970)

Introducción de Luis Thielemann H.

No fue fácil para Allende el tramo desde el 4 de septiembre hasta el día del discurso que presentamos a continuación. Una actitud desestabilizadora y golpista, desde la derecha, y una DC que le exigía a partidos que habían sido perseguidos y nunca perseguidores, que diesen garantías democráticas. Aquella constante exigencia de respeto por las instituciones de la democracia liberal que hacen todas las fuerzas políticas a la izquierda radical, muestra un alto nivel de importancia en las palabras de Allende. Continuar leyendo

Mirar el vaso medio vacío: para una perspectiva desilusionada de la izquierda frente al proceso constituyente

por Luis Thielemann H.

El problema grave es que la situación de knock out técnico en que había quedado la derecha y el establishment transicional, ya está pasando. En sus sectores más lúcidos y menos fanáticos de pinochetismo, hay una dinámica elaboración política e ideológica, así como procesos de articulación de fuerzas, para reimpulsar el orden capitalista en Chile por varias décadas más. Es una articulación amplia, de tonos de acuerdo nacional (en serio), y que va desde lo menos nazi de la derecha hasta bien adentro del Frente Amplio y el PC. Mientras en nuestro bando abunda la retórica, al frente se construye un plan para la reforma contenida, y ese plan, fuera de toda duda, tendrá cada vez más apoyo del capital. Eso se hizo visible, en parte, en el apoyo por la derecha al retiro del 10%. Por eso, un balance político frío de lo que ocurre hoy en las fuerzas de la transición es de toda utilidad, en especial, de qué hará la izquierda ante fuerzas que se vuelven notoriamente superiores una vez ordenadas. Continuar leyendo