Apruebo Dignidad bajo el consenso del accountability

por Mauro Salazar J.

Contra la profanación octubrista, y sus abismos, el FA entiende que el estatuto horizontal de la protesta social contra el sistema de AFP –Marcel, la soberbia de la técnica y el consenso managerial– representa una demanda central que debe ser aborrecida para aumentar en realismo y ganar un caudal de legitimidad elitaria. De un lado, esto se refiere a o obviar la extensión de demandas ciudadanas por la vía de una lucha central con distintos agenciamientos de sentido (No + AFP) y, de otro, alude a la identidad política que debe vertebrar de modo más vertical la orientación de estas demandas: el “Frente Amplio” se enfrenta a un dilema trascendental. Si asumimos este desafío desde el punto de vista de la extensión de las demandas insatisfechas –poli/clasistas y horizontales– puede ser un recurso interesante abrazar una heterogeneidad de reivindicaciones insatisfechas, pero si lo abordamos desde la perspectiva de la densidad, el FA hipoteca prematuramente su vigor ideológico por la necesidad de articular un acervo general de demandas cada vez más gestionales y burocráticas que, a poco andar, podrían terminar de diseminar su identidad. Se trata de dos momentos fundamentales de la política hegemónica, horizontalidad y verticalidad forman parte de una compleja articulación. Continuar leyendo

No sincronicidad

por Claudio Aguayo Bórquez

Salvo para una clase media funcionaria que, por razones de reproducción material y corporal—casi de su propia vida—debe servir de barra brava al gobierno de turno, la izquierda permanece en un estado de estupefacción frente al escenario no-sincrónico. Funcionarios y militantes de la izquierda chilena que defienden políticas de Milton Friedman, respaldos cringe a la institución policial, tan solo ayer convertida en anatema, llamados a la paciencia, complicidad con las políticas del Banco Central, austeridad fiscal y denegación de liquidez para las clases populares—el exceso de circulante podría aumentar la temida inflación—guiños con la derecha para reponer la presencia militar en la macrozona sur. Nuestra “magia podrida” (fauler zauber, otro término de Bloch) es la Concertación: una época dorada que se quiere reimponer en un tiempo de desfonde material de aquello que la hacía posible—un disciplinamiento inaudito de la clase trabajadora, grandes cifras, confianza en la flamante democracia después de décadas de dictadura, tutela militar. Continuar leyendo

Paco Ignacio Taibo II, escritor y editor del Fondo de Cultura Económica: “Sí, somos populistas, ¿Y ustedes qué son?”

Por Andrés Estefane y Luis Thielemann

“No, la izquierda no se aburrió de los libros, compadre, los que se aburrieron de los libros son los de ex izquierda. La izquierda es un fenómeno social, no es solo un fenómeno ideológico, político, estructurado partidariamente, también es un fenómeno social. Y cada vez que regalas libros, hay sectores populares gozosos recibiéndolos. Te puedo enseñar las fotos de ayer, de anteayer, de hace cinco días en estructuras comunitarias de base, en barrios, y esa es la izquierda, la real, la de ciudadanos que dicen “ni un paso atrás”. Los libros tienen un efecto balsámico. Lo sabíamos los que éramos lectores. Y bueno, hay una sensibilidad particular, hay que decirlo, por parte del gobierno y el jefe Andrés Manuel, quien dice “el libro forma parte de los primordiales” y de repente regalamos dos millones cien mil libros en tres meses, a población abierta, en plazas públicas. Puse una sola condición: no regalo ni un solo libro a la burocracia. No regalo libros para que los pongas en la parte de atrás de una biblioteca o para que los bodegues en el Ministerio de Cultura. Ni uno les voy a dar. Los vamos a distribuir todos, mano a mano, a población abierta”. Continuar leyendo

Los demonios de la “nueva derecha”: Sobre “El precio de la noche”, de Pablo Ortúzar

por Pablo Geraldo Bastías

¿Qué diría el propio Ortúzar frente a esta interrogante? ¿Qué haría? Como hemos visto, si este libro era su intento de saldar cuentas pendientes con el “pinochetismo originario”, la respuesta es inquietante. Su posición frente a los hechos posteriores al estallido social podría ser descrita, con mucha generosidad, como ambigua. Al igual que Guzmán, no se convirtió en activista de derechos humanos ni usó su tribuna para contener la barbarie; aún peor, no tiene siquiera un Contreras al que apuntar como atenuante de sus acciones. A la vista de este diálogo imaginario, resulta también inquietante leer, semana a semana, las descripciones que realiza Ortúzar de sus adversarios políticos, participando sistemáticamente en su construcción como enemigos formidables, como amantes del mal. Ya sabemos, y él mismo sabe, hacia dónde lleva este camino. Continuar leyendo

Apuntes para un debate sobre la inflación, el quinto retiro y gobierno transformador

por Felipe Ramírez

Teniendo en consideración estos elementos, me arriesgo a decir que independiente del debate sobre el papel de los retiros en la inflación o de la crítica “moral” que se puede hacer a algunos parlamentarios por oponerse a este retiro y no a los anteriores, la situación actual hace indispensable rechazar este proyecto y otros futuros que se puedan presentar, evidenciando aún más el error que significó plantear la posibilidad de un retiro parcial. El desafío del gobierno radica más bien en impulsar la recuperación de la economía en el corto plazo y con ello la del empleo, mientras la izquierda debe fortalecer la lucha por mejorar la distribución de la riqueza. Ahí su despliegue a nivel sindical es estratégico, al igual que el trabajo ligado al debate Constitucional y la posibilidad de que el Estado cumpla un papel más activo en el proceso productivo a futuro, partiendo por la persecución de la colusión empresarial. Continuar leyendo

Recuperar el habla y la utopía: Contra la desviación oportunista

por Diego Saavedra

El problema en parte de esta izquierda, es la perdida de la cultura propia y la adopción de la cultura del adversario. Es fiarse del enemigo y al mismo tiempo renunciar a construir fuerza propia. Que mientras los compañeros se van probando la camisa y el traje, se les va muriendo la rebeldía. Es renunciar a la lucha política, para entrar al “comité para la gestión de los asuntos de la clase burguesa” sin hoja de ruta para defender los intereses de la clase subalterna. Es también un cambio en el perfil del militante de izquierda, es el reemplazo del luchador social por el burócrata. Las históricas formas de organización como el centralismo democrático y la dirección de cuadros, pierden su potencialidad orgánica, más por claudicación que por necesidad. Los lazos de unidad ideológica se desdibujan con vínculos de dependencia y subordinación laboral […] Es la victoria de las cuestiones parciales y cotidianas que se plantean en el interior del estado burgués, manteniendo su justo equilibrio sobre la lucha por el auge de las clases subalternas y la destrucción del modelo neoliberal. Continuar leyendo

Progresismo autoritario y gobierno woke

por Claudio Aguayo Bórquez

A un día de que la ministra Izkia Siches saliera a respaldar a carabineros con una parquedad intolerable para la izquierda tradicional, Boric publica una foto asistiendo en solitario al monumento a los profesores comunistas degollados en 1985. Las masas no van a resistir por mucho esta forma de responder, esta ambigüedad y este tránsito burdo del autoritarismo y la violencia de las clases medias al simbolismo buenaondista del gobierno woke. No porque tengan una memoria intachable en torno a la dictadura, o sean adictas al día del joven combatiente. Es posible que sea más bien lo contrario, y que las nuevas irrupciones populares estén llenas de una profunda rabia conservadora anti-institucional contra el simbolismo progresista y su reverso autoritario. Continuar leyendo

Eugenia Palieraki, historiadora: “Sentirse preso de dos opciones, ambas insatisfactorias y posiblemente destructoras, es renunciar a la imaginación política”

por Andrés Estefane

“Lo que merece la pena ser señalado es que durante la Guerra Fría y por fuera de las organizaciones internacionales o los jefes de Estado, la convicción de que era posible proponer vías alternativas y propias se arraigó entre intelectuales, científicos, militantes y amplios sectores sociales. Y esta convicción creó las condiciones de posibilidad para que emergieran ideas políticas y también acciones que buscaban romper con la bipolaridad del período. Porque sentirse preso de dos opciones, ambas insatisfactorias y posiblemente destructoras, es renunciar a la imaginación política y de la misma manera a la acción. Por el contrario, pensar en la posibilidad de caminos diferentes es ya imaginar esos caminos, es crear las condiciones de una acción emancipadora y no condicionada por emociones como la desesperación, la frustración y sobre todo el miedo”. Continuar leyendo

Desbordar lo posible

por Gonzalo Silva Brunetti

El proyecto del FA surge como una alternativa a la Concertación. Más allá de cuestiones generacionales y formales, el contenido sustantivo diferencial de su política siempre ha sido un ir más allá de lo hecho en los últimos treinta años. El PC ha tenido una crítica histórica a la falta de radicalidad del proyecto concertacionista, siendo estos dos sectores la esencia de Apruebo Dignidad. Deberíamos, en principio, tener esperanzas de que el actual gobierno lleve adelante una política cualitativamente distinta. Esta diferencia, si es realmente sustantiva, no estará dada por tener una mejor capacidad de gestión de las correlaciones de fuerzas, ni por tener mayor compromiso con las demandas sociales, ni por tener mejores ideas o competencias técnicas. Lo que puede hacer del gobierno de AD un proyecto histórico distinto de la Concertación es tener la convicción y la voluntad de llevar adelante su programa y, frente a la respuesta de las fuerzas conservadoras, no optar por modificar sus contenidos, sino que sostenerlos con el apoyo de la ciudadanía organizada. Continuar leyendo

La banalidad del bien, o de la obsesión con las sanciones internacionales

por Afshin Irani

Cuando las sanciones económicas son instrumentalizadas como armas disuasivas, estas suponen un modelo de “guerra de desgaste” que puede ser asumido por países acomodando políticas proteccionistas de emergencia, pero no por los que poseen economías dependientes del libre mercado. Como menciona Batmanghelidj, las políticas de “sanciona primero y evalúa después” generalmente terminan consumiéndose en un efecto boomerang. Efectos que, francamente, hacen pensar que quienes imponen o agitan las sanciones debiesen ser los sancionados, o que al menos nos dirige a la necesaria pregunta ¿quién sanciona a los sancionadores? No obstante su impotencia a nivel económico, hay un aspecto distinto donde las sanciones se prueban como el arma más efectiva jamás antes vista: la militarización de la cultura y la formación de bandos a nivel global. En efecto, durante febrero y lo que llevamos de marzo, asistimos a un curioso momento donde se reeditan y superponen distintas capas de imágenes y estrategias de representación, que tienen, al menos en el universo arrastrado por la OTAN, el objetivo de involucrarnos social y personalmente en el conflicto. Continuar leyendo